“Crear un mundo donde te sientas en casa donde sea” (Airbnb). “Inspirar y nutrir el espíritu humano – una persona, una taza y un vecindario a la vez” (Starbucks). “Refrescar al mundo” (Coca Cola). Sin importar la categoría que analicemos, notaremos que siempre las marcas que lideran son aquellas que tienen un propósito claro y honesto, que se practica todos los días desde el diseño de un nuevo producto hasta la forma en la que se lo entrega al consumidor. 

Un propósito es…

una frase que resume la razón por la cual una empresa existe, es un enunciado que indica o sugiere cuál es la contribución que una compañía hace hacia las personas y que es lo que les ayuda a alcanzar. 

A pesar de que existen varias maneras de escribirlo, siendo corto o largo, literal o abstracto, hay ciertas características que debemos buscar si queremos conseguir tener éxito con nuestro propósito:

1. Debe apasionarte

Un buen propósito es la razón por la cual nos levantamos a trabajar todos los días. Por eso, es importante que nos sintamos inspirados por él.  Debe ser una causa lo suficientemente importante, capaz de darnos fuerzas en momentos difíciles y llenarnos de orgullo en nuestras victorias.

2. Expresa como ayudarás a otros

Es común que las compañías aspiren a “ser las mejores brindando x servicio”. El problema con este tipo de enunciados es que olvidan describir cuál será el aporte que esa empresa traerá en la vida de las personas y cómo eso los ayudará a ser o sentirse mejor.

El propósito debe dejar claro cuál es el impacto positivo que la marca desea tener sobre el mundo y no el status que quiere conseguir la empresa.

3. Debe ser accionable

Aunque es necesario que sea una frase profunda que nos logre inspirar, también debe describir claramente cuál es la manera única en la que trabaja la compañía para que nos guíe en cambios prácticos y tangibles tanto para colaboradores como para los clientes.

4. Hazlo personal

Un propósito no es un eslogan, ni una propuesta de valor, esas serán herramientas valiosas que vendrán después. El propósito tiene que estar íntimamente relacionado con nuestras historias personales y con qué es lo que nos hace sentir apasionados sobre nuestro trabajo. Las percepciones de que es lo que desea el consumidor de nuestro producto o servicio aportarán para la creación de otras herramientas. 

5. Involucra a tu equipo

Para transformar un propósito de una idea a una realidad que se vive a diario será necesario que todos quienes conforman tu equipo de trabajo lo tengan interiorizado y lo practiquen en sus diferentes tareas. Este proceso será mucho más sencillo si involucramos a nuestro equipo en la creación de nuestro propósito.