Hay marcas que logran resultados que todas las empresas sueñan con conseguir. Logran crear una comunidad de clientes apasionados por su marca, logran crear ambientes de trabajo que encantan a sus colaboradores haciéndolos sentir felices y orgullosos de trabajar allí, logran ser relevantes en la cultura, ser reconocidos por las masas y ser admiradas incluso por quienes no consumen sus productos y servicios. 

Además,  a largo plazo estas marcas suelen ser también las más rentables en sus categorías. Nike, Apple y Disney, son sólo unos ejemplo de marcas de alto rendimiento que tienen una ventaja que les permite alcanzar grandes resultados. Pero ¿Qué tienen en común y cómo esto les permite ser las mejores?

Todas las marcas que lideran tienen un propósito claro, honesto y práctico que les facilita impactar significativamente en la vida de las personas.

Romper el status quo para empoderar a las personas.

Divertir a nuestro niño interior.

Unir al mundo a través del deporte

¿Por qué el propósito funciona?

Según Sitra, una consultora independiente finlandesa, las tendencias en las preferencias de los consumidores están cambiando de buscar tener a buscar ser. En otras palabras, las nuevas generaciones buscan marcas que les ayuden a realizar cambios o mejoras importantes en sus vidas y que no solo les den algún producto o servicio que funcione como un “símbolo de distinción” o para realizar alguna tarea práctica.

Esto explicaría los resultados hallados por Havas en un estudio realizado el 2019 donde concluyen que “a las personas no les importaría si el 77% de las marcas desaparecieran” indicando que son muy pocas las marcas que hoy en día logran realmente tener el impacto que las nuevas generaciones esperan. 

Es por esto, que si las marcas buscan ser relevantes para los nuevos consumidores es necesario que planteen cómo pueden ayudarlos a conseguir aquello que realmente están buscando, una transformación hacia una mejor versión de sí mismos.